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21 noviembre, 2014

Acuario

No sé cómo escribir esto sin que suene a despedida, pero es que tengo tanto miedo...que me encuentro perdida hasta frente al papel...
Tú siempre me has enseñado a seguir hacia delante, a no pararme ni para descansar, porque nunca has dudado de mis fuerzas y has confiado en que podía hacerlo sola, aunque tu ayuda siempre la he tenido a mano. Pero hoy, te toca ser fuerte a ti, y me toca ser fuerte por ti, para darte todo lo que necesitas en este instante, para demostrarte que de verdad puedo hacerlo sola. Que puedo luchar contra lo que me venga, caerme una y otra vez,  y salir victoriosa de esa guerra. De esa y de esta que no nos va a dar tregua. Así que, hazlo una vez más, y confía en mí de nuevo. Vamos a poder con esto, las dos, cueste lo que cueste, poco a poco, no hay prisa.
Agarrada de una de tus mamos te prometo que voy a poder con toda, en la otra solo tú tienes la posibilidad de hacer que esto sea una despedida. Una despedida a ese signo del zodiaco que no te pertenece.

07 agosto, 2014

Como nunca

Vuelvo a adentrarme en mi mundo. Es lo que pasa cuando te dejas llevar... Apagas el interruptor de todo lo que te rodea y es como si tuvieras los ojos cerrados y te limitaras a sentir. A sentir todo lo que el resto no te deja por los obstáculos que te pone, sentir... Cuántas sensaciones y sentimientos entran dentro de esas séis letras. Cuántos amores y desamores; cuántas verdades y mentiras. Cuántos siempres y nuncas. Cuántos desprecios y adoraciones. Cuántos y cuántas incontables cosas entran ahí.
Una vez, alguien me dijo: las expresiones en las que utilizamos las palabras 'siempre', 'nunca', 'todo', y 'nada', no son verdad. Y tenía razón. Por el simple hecho de que esa persona que prometió estar siempre y no lo estuvo, en el momento que lo hizo fue porque realmente así lo sentía, y en cierto modo fue un 'siempre' sincero, aunque no eterno. Igual que esa vez en la que dijiste 'nunca más' y volvió a pasar. ¿Te traicionaste? Te hubieras traicionado si no lo hubieras vuelto a hacer. Cuando decimos que apostamos todo, ¿lo hacemos realmente? Seamos realistas. Todos tenemos una especie de caja fuerte a la que solo personas especialmente especiales pueden llegar, y a veces ni eso. Nada. ¿En serio? El nada no existe. El nada es un sentimiento de soledad y derrota que nos invade cuando nos han jodido, pero ¿realmente alguna vez has tenido la malísima suerte de quedarte sin nada?
No deberíamos tomar decisiones en un estado de alegría absoluta ni derrotismo total, porque podríamos estar viendo un oasis en medio del desierto y resultar un simple espejismo, o podríamos estar viendo mares cuando solo son charcos.
La vida es sencilla y complicada a la vez, y lo digo desde la experiencia. Porque puedo estar diciendo esto desde lo mas profundo de mis adentros, y cuando me toque a mí afrontarme a situaciones símiles no saber cómo coger las riendas, sentirme nadie, nada, como siempre; como nunca.

24 enero, 2014

De aquí al cielo

Dicen que cuando una persona ha sido buena a lo largo de su vida va al cielo por mucho que la entierren bajo tierra. Espero que allí estés, y que desde ahí arriba puedas ver que tu hueco aquí va a seguir siendo tuyo y solo tuyo.
Hoy es tu día; qué decirte... Tantas cosas me quedaron pendientes... Te has ido demasiado pronto.
Yo, lo único que pido es que estés donde estés sonrías; por ti, por mí, por mi madre, por tu hija, por todos. Lo único que espero es que descanses de todo lo que has tenido que arrastrar durante tanto tiempo. Quiero que, si es verdad eso de que desde arriba puedes vernos, que no lo dejes de hacer nunca. Quiero tener la certeza de que seas testigo de cada logro y de hacerte sentir orgullosa. Quiero que me acompañes en mis ratos de soledad. Que estés ahí cuando necesite mi espacio para apoyarme en ti sin verte. Quiero que celebres desde allí las cosas buenas y que sigas confiando en mi cuando las malas. Quiero que si alguna noche me cuesta dormir y miro al cielo para relajarme, luches contra las nubes y brilles en una estrella, o en todas, que no te mereces menos. Quiero que nos cuides, y que te cuides. Quiero que nos veas y te mires. Que si yo estoy aquí, parte es gracias a ti. Y hablando de gracias, te debo unas cuantas: por tener siempre cacahuetes en el segundo cajón de la cocina, por esos bocadillos de nocilla caseros, por esos patucos y camisones echos a mano y con el cariño más grande; el tuyo. Pero sobre todo, gracias por darme la madre que me has dado. Estoy segura de que estarás orgullosa de ella, ella de ti también lo está. Y yo de ti, por toda esa fuerza y valentía que has demostrado siempre. 
Solo quiero que sepas que te echo de menos aquí abajo, y que por muy arriba que estés nunca vas a estar lo suficientemente lejos como para que te olvide. Espero que tú tampoco lo hagas. Te quiero, abuela.

22 enero, 2014

Ayer tenía tu hombro, hoy solo me queda recordarlo

A veces se van. Esas personas que fueron importantes para ti, se van. Porque quieren o sin querer. Sabiéndolo o sin saber, pero se van.
Ayer tenías su hombro y hoy te queda el recuerdo de aquello que llamábamos amistad. Te quedan los momentos en los que tu tiempo fue suyo y el suyo tuyo. Te quedan recuerdos que viven desde entonces en tu cabeza. Si me hundí, me enseñó a nadar. Si me senté, me hizo correr. Si lloré, me hizo reír. Si me rendí, me hizo luchar. Si perdí, me enseñó a ganar. Si fui, vino. Si pedí, me dio. Si le di, me devolvió. Si estuve, estuvo. Si me perdí, no me buscó, me encontró.
Los hay quien se van porque en cierto modo los echas, pero esos solo duelen al principio. Sin embargo, aquellos que se alejan poco a poco. Esos que parece que arrastran con ellos todo lo vivido, y que cada día que pasa es "un metro de distancia". Esos. Los que, aunque desaparecieron poco a poco, parece que te lo arrancaron de un día para otro. Esos son los que no dejan nunca de doler.
Y lo que más duele es no saber cuál es la razón, o saberla, o creer saberla y confundirte. ¿Qué nos faltó? A ti te faltaron las ganas, y yo perdí el interés. O eso pareciste demostrar, o eso quise creer; yo ya no sé.

21 enero, 2014

Tus ojos

Una batalla convertida en guerra en la que estoy destinada a perder, o a perderme. Se unen los dos contra mí en una mirada y me desarman dejándome indefensa frente a ti. Qué le voy a hacer, no hay nada que pueda hacer en contra de ellos, en contra de ti. Es como una inmensa fuerza que controla todos mis movimientos. ¿Sabes por qué? Porque para cuando me doy cuenta ya estoy sonriendo. Tú. Tu puta mirada. Me controla. Me mata y a la vez me llena de una manera que no puedes imaginar. ¿Sabes lo que es sentir que te caes de un precipicio? ¿Esa adrenalina que te sube por el cuerpo? ¿Esa que te hace sentir vivo? Entiéndelo. Es como hacer un backflip por primera vez. Un primer backflip por cada beso que me das. Es como cruzar el coche en una rotonda mojada y sentir que no lo controlas, que se te va. Que cuando te das cuenta ya has enderezado el coche con un contravolanteo. Pues eso es. Eso es mirarte. Eso es que me mires. Eso son tus ojos. Sentir que se me va de las manos cada vez que te acercas. Sentir que me pierdo cada vez que estás cerca. Una batalla perdida contra tu mirada. Una guerra que acaba en tu cama y en la que sea quién sea quién antes se pierda salimos ganando los dos. Ganando ganas el uno del otro. Perdiendo el juicio y la noción del tiempo. Siendo nosotros mismos.
Yo sigo bajo el control de tus ojos, tú sigues ganando la batalla. Yo sigo perdiéndome en ti. Tú sigues encontrándome, allí donde siempre me pierdo. En tus ojos, en tu mirada. En ti perdida. En ti entregada; en cuerpo y alma.