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04 diciembre, 2011

Ya me he cansado.

Ya no eres nadie. Ya no tienes nada que hacer. Has perdido todo lo que tenías, y has dejado de ser quién eras para mi. No creas que vas a sentirte mejor así, no. Quién se sentirá mejor seré yo. No te tengo, no comprendo el por qué, pero lo aceptare, y me haré a la idea, pero tú tampoco me tienes a mi, y deberías ser consciente de que no encontrarás a nadie que te cuide como lo hice yo, ni que te haga sentir lo que yo fui capaz de hacer. Nadie te dirá todo lo que yo un día te dije, ni te dará todo lo que yo un día te di. Tampoco habrá nadie que siga confiando en ti como lo hice yo después de todo. Puede que si haya quién te quiera más, menos o tanto como yo, pero NUNCA habrá quién te quiera como te quise yo. Vamos, que no encontrarás en nadie lo que encontraste en mi.
Seguiré sola, como tú. 
Yo estoy bien, te olvidaré, lo sé, lo superaré, estoy segura, disfrutaré de cada detalle y soy consciente de que volveré a aprender a vivir sin ti.
Ya me he cansado de llorar, y me he cansado de sonreír por ti. Ya ni quiero que seas ni eres el motivo principal de mi sonrisa. Se acabó, ahora voy a soñar, con los ojos abiertos y con los ojos cerrados. Volveré a ser quién era para conocer a quién me quiera tal y como soy, y por encima de todo. A alguien capaz de dar la cara por mi hasta a su madre. Voy a ser yo. Voy a vivir. 
Cerraré los ojos, me olvidaré de todo lo que te has llevado y dejaré lo que me diste, no lo necesito. Voy a ser feliz, porque sin ti he aprendido a volar sin alas.

30 noviembre, 2011

Ya no siento nada

No sé lo que siento. Si felicidad, tristeza, nostalgia.. 
Yo, que siempre fui de esas personas con energía positiva, con grandes propósitos, con esperanzas e ilusión, y tú, que siempre me ayudaste a no perderlo nunca y ahora de una patada has hecho que todo se esfume. No es tu culpa, tampoco la mía, digamos que era lo que tenía que pasar, al fin y al cabo nunca fue todo bien desde el principio, empezó mal, y aunque yo tenía la esperanza de hacer que acabara bien... Cobardía, es lo único que me has demostrado después de todo. Sí, me has enseñado miles de cosas, me has enseñado a reír, a disfrutar, a correr, a no tener miedo, a saber protegerme, a aprovechar cada instante, pero la manera y el motivo por el que has decidido seguir tu camino sin mi compañía solo me demuestra cobardía. Lo siento si me confundo, pero ahora qué más da, nunca te ha importado lo que los demás hayan pensado de ti, pero en cambio si les has hecho caso cuando te han dicho cosas que nunca debiste creer, porque es lo que te ha llevado a esta situación. Después de todo sigo poniéndome en tu lugar y comprendiendo tu manera de actuar, y me duele, pero ¿sabes? Ya no me apetece ni llorar, ¿para qué? Sí sé que volverás diciéndome que me necesitas, que lo sientes y que nunca dejaste de quererme, pero ese día será cuando me haya dado cuenta de que nunca valoraste lo que tuviste. Y lo has conseguido, esta vez lo has conseguido. Has conseguido que ponga punto y final en esta historia.



23 noviembre, 2011

Experiencias vividas

Las vacaciones se acaban, las amistades se pierden, el compañerismo crece, los días pasan, los meses también mientras los años vuelan, los cursos pasan, las tristezas se lloran, las alegrías se ríen... 
Nos pasamos la vida preocupándonos de problemas que con un poco de calma se solucionan, perdemos el tiempo pensando en lo que pudo ser y no fue, o lo que no tuvo que ser y fue, pasamos tardes de amargura por un malentendido. Pasamos mañanas y tardes, normalmente noches, malgastando parte de nuestras vidas llorando o lamentando errores que no se rectificaran por mucho que mires atrás. Años, meses, semanas, días, horas, minutos, segundos que se pasan, y no nos damos cuenta de que lo único que se va y no vuelve es el tiempo.



Las cosas no siempre funcionan como esperas, y no siempre consigues lo que te propones. Pero si no lo consigues quiere decir que lo has intentado. Y hay gente que piensa que si no arriesga, no gana. Pero también cabe la posibilidad de perder, por eso no me gusta arriesgar todo en una mano.. Aunque tenga la costumbre de darlo todo, y poder llegar a quedarme sin nada.
En el camino de la vida hay que ir de frente, y tener claro dónde y por qué te diriges hacia allí. Cuando tienes una razón por la que luchar pones más empeño, empleas todas tus fuerzas, saltas todo lo que se te cruce por medio y la recompensa a todo el esfuerzo es llegar a tu meta. Yo siempre he tenido algo por lo que luchar, y a veces pasa que por mucho que saltes, por mucho que te esfuerces, por mucho que corras, que grites. que llores, que venzas tus miedos.. Esa meta a la que quieres llegar no deja de alejarse. Que cuando crees que estás a punto de pisar la raya vuelve a desaparecer, y sientes que todo lo que has avanzado lo has vuelto a retroceder. Pero sigues intentándolo, una y otra vez, una y otra vez.... Hasta que al final no ves modo de llegar hasta allí, y no te rindes, solo pasas por su lado y te alejas, poco a poco, esta vez no tienes prisa por llegar a ningún lado, no tienes meta, porque esta vez.. Esta vez la meta eres tú.

21 noviembre, 2011

¿Sabes?

Todas esas esperanzas que un día estuvieron a punto de volar al olvido, hoy nos alimentan de ganas por seguir.

20 noviembre, 2011

Lo siento así

Te escribo esto desde la profundidad de mi cama, tumbada, feliz, satisfecha, enamorada.
Que he dejado que mis preocupaciones, mis miedos, mis inseguridades se pierdan entre las sábanas que nunca me arroparan en las noches frías. Que hay algo en ti que no me deja ver nada de lo que un día me arrepentí. Hay algo en ti que no me deja ver más allá de lo bueno. Que ayer volviste a plantarme la felicidad delante de mis narices, me hiciste volar sin alas, me hiciste sentir tan bien que no parecía real. Me dijiste tantas cosas con tan pocas palabras que nunca imaginé que me fueras a decir. Me sacas de aquí, y me llevas a ese sitio donde se guardan todos esos momentos que un día vivimos. Que puede que no vayamos de la mano por la calle, y que no nos digamos a todas horas que nos queremos, que no nos veamos todos los días y que no dependamos el uno del otro. Que puede que seamos dos mundos diferentes, y que pensemos lo contrario, pero juntos formamos la fórmula sin solución del amor, y ¿sabes? Prefiero no saberla, así tengo una cosa más que descubrir junto a ti para guardarlo en ese lugar donde los sueños no existen, porque todo lo que un día imaginé y tanto deseé sentir, deja de ser una ilusión para ser nuestro presente.