Dónde quedará todo lo que me prometía cada mañana al poner un pie en el suelo. Dónde quedará todo lo que me proponía cada vez que miraba al cielo y me imaginaba el infinito. Dónde quedará mi voluntad por querer cambiar lo malo. Dónde quedará la fuerza imaginaria que me ayudaba a seguir pisando fuerte. Dónde quedará o dónde queda, si es que queda...
Todo se desvanece. Mis promesas, mis propósitos, mi voluntad, mi fuerza... Todo. Todo se ha roto en mil pedazos, en millones de pedazos. En pedazos tan pequeñitos que ni siquiera soy capaz de visualizar. Se acabó. No sé hacerlo, no sé cómo. No sé cómo tirar, no sé cómo subirte, no sé como hacer que te quedes conmigo, no sé cómo no estropearlo de mil maneras diferentes. No sé cómo mirarte y no perderme, no sé cómo abrazarte y no romperme, no sé cómo agarrarte para que no te caigas. No sé, no tengo ni idea. Ni si quiera sé por qué estoy escribiendo esto. Ni siquiera sé si soy capaz de asumir lo que digo, ni siquiera sé si vale la pena intentarlo. No sé ni si quiero rendirme... Por ti lo daría todo, de hecho, ya está, no puedo darte más, no sé darte más, no sé cómo. Es mi desesperación la que habla por mi, el desgarro de mi alma por ver a tu tristeza manifestarse. Es lo peor que me podía pasar, escuchar de tus labios un "me quiero morir" porque llámame egoísta, ni siquiera yo te resulto una razón suficiente para seguir viviendo. No sé cómo interiorizarlo, ni siquiera sé si quiero. No sé nada, nada de todo lo que pensaba que sabía. Estoy perdida, destrozada, huérfana de amor, llámame cursi, pero ahora mismo no me quiero, ni sé si me quieres. No sé si merezco esto, no sé si podré aceptarlo. No sé si soy valiente, la verdad, creo que no. No sé si valgo para esto, sinceramente, creo que tampoco. No sé si te merezco, ni siquiera sé si me mereces. No sé nada, de verdad, y me duele no saber.
Dónde quedará lo que fuimos, no lo sé, pero hay algo que tengo claro y es, que después de esto, yo jamás voy a ser la misma.
Vamos a apostar por soñar, a dejar que el mar nos lleve juntos allí dónde pueda amarte. Vamos a empezar a viajar, a sentir la paz que guarda el mundo cuando comienzo a mirarte.
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06 junio, 2017
Dónde quedará
06 abril, 2017
No puedo soportarlo más
Hoy vuelvo a estar rota, y tampoco sé si me apetece recomponerme. Basta un segundo para que caiga en pedazos todo lo que llevo construyendo durante años. No puedo más, estoy cansada, ya no quiero seguir convenciéndome o engañándome, quizá, de que puedo, de que merece la pena. Porque no. Porque hoy me levanto de mi tropiezo con la misma piedra de siempre y mañana me estampo contra un muro el triple de alto que yo.
No puedo más, no quiero más. No me compensa. Estoy agotada de seguir cargando con piedras pesadas que me están destrozando tanto por fuera como por dentro. Estoy desbordada. No aguanto más esta situación.
No soporto verla tirada todo el día sin una ilusión por la que disfrutar su vida teniendo más motivos que nadie para hacerlo. No soporto tener que luchar contra viento y marea para que haga un amago de sonrisa. No soporto no ser culpable y sentirme como si lo fuera.
No soporto verle el alma inundada en lágrimas a través de su sonrisa forzada. No soporto sentir su vacío cuando lo acojo entre mis brazos. No soporto que él tenga que seguir cargando con más peso a cada día que pasa.
Tampoco soporto llamarle y que no me coja, buscar apoyo y no encontrarlo, necesitar a alguien y que no haya nadie. No lo soporto más. No puedo más.
No soporto no soportarlo.
02 noviembre, 2016
Y preguntas qué pasa
Cuando me miras se para el mundo y solo preguntas qué pasa.
Acaricias mis mejillas y sonríes, y sonrío entonces yo y vuelves a preguntar qué pasa.
Recorres cada parte de mí con tus ojos y clavas la mirada en mis labios; me pides entonces un beso a gritos sin abrir la boca. Sonríes de nuevo, sonrío contigo y por ti. Y te beso y no dejaría nunca de hacerlo.
Te abrazo y me cubres en tus brazos; el lugar más seguro del mundo. Levantas una estampida de elefantes dentro de mí con un simple suspiro, aceleras el ritmo de mi corazón con un roce inconsciente y me haces perder la consciencia.
Me tiemblan las piernas y las manos. Me tiemblan hasta las ganas de decirte todo lo que soy contigo. Cuando intento mantener la cordura me atraganto con mis palabras; qué le voy a hacer si me vuelves loca...
Cada día es un misterio, por más que piense que no puede haber nada mejor consigues que me equivoque, y ojalá viviera equivocada el resto de mi vida.
Eres magia y haces mágico todo lo que tocas. Y magia es ilusión, magia es creer, magia eres tú. Eres magia, eres ilusión y eres mis ganas de creer. De creer en todo en lo que nunca me dieron, de todo en lo que nunca me hicieron creer, de todo en lo que nunca creí... Eres magia porque brillas y me haces brillar. Eres magia porque tu ilusión contagia e ilusiona. Eres magia porque no tiene otro nombre lo que eres, lo que haces. Eres magia porque es inexplicable. Eres magia de verdad porque no hay truco y si lo hay solo lo sabes tú.
Cuando me miras se para el mundo y solo preguntas qué pasa.
Magia.
07 junio, 2016
Mucho más
Hacía tiempo que no escribía. Más bien hacía tiempo que lo que escribía no merecía la pena. Hacía tiempo que no me sentía vacía. Hacía tiempo que no sentía ese revuelo de mariposas. Hacía tiempo que no me tumbaba a pensar. Hacía tiempo que no me paraba a analizar mi vida. Hacía tiempo también que no lo veía necesario. Hacía tiempo que no sentía esa contradicción de querer soledad y temer porque no se vaya. Hacía tiempo que no me dedicaba unos minutos para asimilar diferentes situaciones. Hacía tiempo que no me sentía triste o quizá hacía tiempo que creía no estarlo.
Me acusan de interesada. A mí, que tengo para todos cuando no tengo ni para mí. A mí, que invito a sonreír cuando por dentro me llueve. A mí, que doy a torcer mi brazo hasta cuando está roto. A mí, que excavo pasadizos secretos hacia refugios sin pala. A mí, que me sumerjo hasta el fondo para sacar a flote a quien sea cuando mi alma está llena de plomos. A mí, que deseo el bien hasta a quien me hizo conocer lo fatal. A mí, que vivo por los demás hasta cuando tengo ganas de meterme bajo tierra. A mí, que intento que lo que es negro se vea bonito cuando ando a oscuras. A mí. Que no pido nada más que sinceridad y confianza. A mí... ¿Por qué a mí?
No sé si en mis ojos se ve que no tengo malicia o que soy demasiado ingenua quizá. No sé si la sonrisa que pinto en mi cara es una señal para la gente que disfruta arrancándola para pisotearla después.
Hacía tiempo que dudaba de si me merecía lo que tenía, y creo que hace bastante que merezco mucho más.
19 abril, 2016
Podremos
Me muero de ganas de decirte que lo siento, pero no veo oportuno hablarte del tema sin siquiera conocer parte de la historia. Si algún día me armo de valor y te hago llegar estas palabras, quiero decirte que se sale. No puedo hablarte desde la experiencia de un caso parecido, pero puedo hablarte desde la experiencia de haberlo dado todo por perdido. De una etapa que ojalá no hubiera pasado, pero que gracias a ella hoy soy más fuerte. Cuando eres niño todo se ve de colores. En medida que crecemos esa escala va disminuyendo a tres colores: negro, blanco y si acaso gris. Incluso a veces solo a dos: blanco y negro.
Esa etapa de la que te hablo no tenía opción. Siempre era negro. Aunque hubiese una remota posibilidad de que hubiera una pincelada gris yo era incapaz de verla; siempre era negro.
Sé lo que es no ver salida estando delante de mil puertas. Sé lo que es sentirte solo en medio de un montón de gente. Sé lo que es querer gritar y quedarte sin voz. Sé lo que es cerrar los ojos y tener miedo. Sé lo que es la ausencia de un ser querido, y sé lo que es la ausencia de uno mismo. Sé lo que es dudar si se sale de la tristeza cuando te inunda por dentro. Sé lo que es intentar escapar de tus miedos y que te acaben encontrando. Sé lo que es no dormir por pensar, y por no pensar querer dormir. Sé lo que es sentir dolor. Sé lo que es no reconocer tu propio reflejo y sentir pánico al verlo mirarte sin saber de quién son esos ojos. Sé lo que es luchar con fuerzas y quedarte sin ellas. Sé lo que es la falta. Sé lo que es la decepción. Sé demasiadas cosas que hubiese preferido no saber, y a cambio, me gustaría saber cómo llegar a ti. Y a cambio saber cómo decirte que las cosas van a mejor cuando menos lo esperas. Que puede que el sol no salga hoy, ni mañana, ni pasado, y que por ello aprendas a sonreír a las nubes. Saber cómo decirte que cuando la cosa se pone fea hay que adornarla para que no lo parezca tanto y no nos dé miedo enfrentarnos a ella. Saber cómo decirte que a veces nos cuesta saber qué es lo que necesitamos y en ocasiones viene bien que alguien te guíe. Saber cómo decirte que, indudablemente tienes mi hombro para apoyarte siempre que te sea necesario, mis oídos para escucharte siempre que te apetezca hablar y mis brazos para arroparte cuando no. Saber cómo hacerte ver que quizá tengamos más en común de lo que crees para no conocernos, y que tus experiencias y las mías pueden hacernos fuertes juntos.
Me gustaría ser valiente una vez más, romperme los esquemas a mí misma por una vez sin dejar que nadie más lo haga, y darme el lujo de ir a buscarte a sabiendas que tú eres consciente de que quiero encontrarte y arriesgarlo a todo o a nada. Me gustaría decirte que... por extraño que suene, creo que empiezo a tenerte, sin conocerte, un poquito más cerca de mí, y quiero demostrarte que si pude puedes, y que si no, podremos.
04 abril, 2016
Quiero
Quiero que seas tú quien saque a los monstruos de debajo de mi cama. Quiero que seas tú mi refugio cuando tenga pesadillas. Quiero que seas tú quien me salve las tardes de domingo y las mañanas de lunes. Quiero que seas tú quien me rescate los viernes noche de fiesta. Quiero que seas tú las mejores vistas que puedan ofrecerme en cualquier hotel. Quiero que seas tú los mejores amaneceres desde la cama, desde el sofá, desde el coche, desde mi habitación, desde la tuya... Quiero que seas tú quien llame a mi puerta y entre antes de escuchar respuesta. Quiero que seas tú quien vacíe mis ojos de tristeza y los llene de ilusión. Quiero que seas tú la persona en la que pensar antes de cualquier cosa, y quiero ser la persona que te hace hacer cualquier cosa sin pensar. Quiero que seas tú quien convierta mis miedos en valentía. Quiero que seas tú mi rutina diferente cada día. Quiero que seas tú quien me abrace el vacío y lo disuelva. Quiero que seas tú quien me ahogue en baños calientes de besos sonrientes. Quiero que seas tú quien luche conmigo y no contra mí en una batalla infinita de 'te quieros' en miradas. Quiero que seas tú quien me gane cada día, y quiero ganarte yo un poco más cada vez. Quiero enseñarte mis cicatrices, confiarte mis secretos. Quiero darte todo lo que tengo y mereces, y quiero ser contigo. Quiero días y noches y tardes de esas que no se olvidan. Quiero sensaciones de esas que no he tenido nunca. Quiero volver a creer en lo bueno. Quiero saber qué buscas y que lo encuentres en mí. Quiero que me encuentres y ser lo que estabas buscando. Quiero encontrarte en una mirada y que te pierdas en mis besos. Quiero que me veas, por dentro. Quiero... Es que quiero tantas cosas.. que entre ellas te has colado tú.
03 abril, 2016
Sin ti, pero contigo
Me has hecho escribir
sin siquiera conocerte.
Me has hecho sonreír
sin haber podido verte.
Me has hecho confiar
y sentir
sin hablar.
Me has hecho pensar
y pensar
sin parar.
Ahora paro y pienso,
qué hago aquí callada
sin decirte lo que siento;
qué hago aquí sentada
sin decirte que lo siento.
Siento no poder ser valiente
y arriesgar,
jugarme todo a una
sin miedo a que salga mal.
Y siento no poder haber llegado antes
y hacerte saber que
me encanta que
me encantes.
Y canto sin cantar
y callo por no hablar,
por no hacerte pensar que
estoy loca de atar.
Y es irónico porque
lo que ata te encarcela
y yo te quiero libre
como el pájaro que vuela.
Y hablando de volar
dame alas pa' llegar
a ese infierno tuyo
del que te quiero sacar.
O arder en él contigo,
me es indiferente,
si nos hacemos ceniza
seremos eternamente.
Y lo eterno te mereces,
sin saber de qué careces,
si te doy lo que ya tienes
te lo quedas para siempre.
Y para siempre eres magia,
para siempre eres luz,
para siempre la distancia
entre lo triste y tú.
Y tú eres valentía,
eres realidad,
eres de los pocos que
quedan de verdad.
Y de verdad te digo y siento
que por ti pierdo el aliento
sin haberte conocido
quiero ser contigo.
03 febrero, 2016
Y más que esta noche, son todas desde que te conozco
Esta noche siento frío. Esta noche siento ausencia. Esta noche siento vacío. Esta noche siento abandono. Esta noche siento nostalgia. Esta noche siento miedo.
Y más que frío es frialdad; después de tanto tiempo sin experimentar el calor que alimenta las ganas de sentirte vivo acabas por quedarte congelado. Y más que ausencia es soledad; es tan grande la falta que parece que estás solo en medio de un montón de gente. Y más que vacío es espacio; demasiado espacio en una cama tan pequeña en la que la almohada es la que llora por tener tu nombre y no tus sueños. Y más que abandono es despreocupación por uno mismo; despreocupación por no tener un segundo si quiera en todo el día para dejar de pensar en él para hacerlo en ti. Y más que nostalgia es falta; falta de la complicidad inocente de pedir un beso con la mirada. Y más que miedo es terror; terror de volver a cometer la locura de dejarme vencer en esta puta guerra eterna de mí contra mi cobardía y no dar el paso hacia el camino que me lleva hasta ti.
Esta noche siento no estar contigo; y más que sentirlo no puedo.
02 febrero, 2016
Querida yo
Hace mucho que no te escribo. Y cuando digo 'te' digo 'me', y es que nunca encuentro motivos suficientes por los que empezar a decirme algo. Nunca me dedico mis escritos y creo que ya va siendo hora de decirme lo que siempre digo y nunca a mí. Así que...
Querida yo:
¿Cuántas veces has sido el impulso de tantos a los que quieres haciendo ver que el camino no es tan complicado como pensaban?¿Cuántas veces te has dejado la piel en sacar a los demás del pozo y has acabado por caer tú en él? ¿ Cuántas veces has dicho que lo que no da alegrías no tiene el derecho de dar penas?¿Cuántas veces has sido capaz de evitar desastres y dejar de lado el tuyo? ¿Cuántas noches has pasado consolando lágrimas que no te pertenecían y has acabado por hacerlas tuyas? ¿Cuántas veces has robado sonrisas sin consentimiento y te han pedido que nunca pares de hacerlo? ¿Cuántas veces has dicho ¡arriesga! y cuántas veces has arriesgado tú? ¿Eh? ¿Qué pasa contigo? ¿Por qué das consejos que luego eres incapaz de aplicarte? ¿Por qué ves soluciones a todos los problemas menos a los tuyos? ¿Por qué no arriesgas si no tienes nada que perder? Ahora es ese chico con la manía de agarrarse el corazón el que te tiene en un vaivén de olas, mareas y terremotos que nunca acaban, pero quién sabe qué será mañana lo que te quite el sueño. Déjate llevar, disfruta del momento, no contengas ni lágrimas, ni risas. Abraza sin pensar, besa sin temor, quiere de corazón. Como siempre lo has hecho, pero demuestralo. No sé desde cuándo tienes esa coraza encima, pero no deja mostrar todo lo que tienes, todo lo que eres. Eres más de lo que creen, y por supuesto más de lo que crees tú. Deja que pase, que simplemente pase, y no lo pienses tanto. Conquista y reconquista cada día a quien quieras mantener en tu vida, y a quien no, échalo. Y a quien quieras meter, ¡hazlo! No lo pienses más. Deja eso para otro día y actúa ya.
Querida yo, hoy empieza mi nuevo yo.
07 octubre, 2015
Perdida
No me encuentro, me he perdido y no sé dónde buscarme.
30 septiembre, 2015
30 de septiembre
Cuando conoces a una persona que sin a penas esfuerzo te lo da todo, que sin a penas saber de ti conoce tus reacciones, que sin preguntarte qué ha pasado sabe si estás triste o feliz, es entonces cuando vuelves a confiar en que sigue habiendo gente que merece la pena. Es entonces cuando te das cuenta de que de casualidades se pueden conseguir grandes cosas; a ti.
Sí, mi querido E. ... Eres una de esas personas que no cambiaría por nadie, que no quisiera perder por nada. Eres una de esas personas que no quedan, una de esas personas que se convierten en parte de la esencia de uno mismo. Eres una de esas personas que un día aparecen en tu vida y deseas que no se vayan nunca. Eres... ¿cómo decirlo? ¿Necesario? Todo el mundo debería de tener un E. en su vida. Eres todas esas cosas que uno necesita cuando está bien, cuando está mal; cuando no está. Eres risas cuando hay que reír, eres consuelo cuando hay que llorar, eres sonrisas cuando hay que parar. Eres color cuando el día está gris, eres (un) Sol cuando no para de llover, y aquí no hay otra cosa más que lluvia.
En fin, eres alguien tan especial, que ni una canción tan preciosa como la que suena, ni unas palabras como las que estoy escribiendo como regalo de cumpleaños y cumplidora de mi promesa pueden hacerte justicia.
Si es verdad eso que dicen de que 'de tal palo, tal astilla' tengo que agradecer a tus padres ser como son; y que te matricularan en Zubiri. A ti también tengo que agradecerte tantas cosas que no sé ni cómo empezar, y tres minutos no dan para mucho. Así que, mi amor, solo puedo decirte que espero que cumplas muchos años más, muy cerquita de mí, y que disfrutes de tu día, de tus dieciocho, y de toda la gente que tienes a tu al rededor. De toda la gente que te quiere porque es inevitable no hacerlo; porque tú eres inevitable.
Te quiero mucho.
19 mayo, 2015
Es cuestión de tiempo
No me taches de creída, porque yo puedo tacharte de mentiroso; y no me apetece jugar a los chantajes, así que dime cuál es la verdad. Dime cuál de las dos partes es mentira. ¿La del principio? Cuando me decías que no habías estado tan a gusto nunca con nadie, cuando me susurrabas al oído 'te quiero' una y otra vez. Cuando me llamabas mi niña, cuando me abrazabas y me decías 'es que no te soltaba nunca...'. Cuando me guiñabas el ojo cuando me quedaba mirándote fijamente. Cuando sonreías por escribirte lo que te escribía y me decías que nunca dejara de hacerlo. Cuando me mordías la nariz, o me besabas la frente; todas esas caricias.
¿Era mentira?
¿O quizá fue mentira el final? Cuando me dijiste que no sentías nada, y que tampoco lo ibas a sentir en un futuro. Cuando me dijiste que no querías hacerme daño, o que no querías acabar mal y pasáramos a volver la cara al cruzarnos. Cuando me dijiste que no estabas enamorado.
¿Enamorado?
Esa es una palabra muy grande que abarca sensaciones y sentimientos que no te has dado tiempo a sentir. Enamorado es una palabra tan grande, que ni te cabía en la boca cuando la dijiste. No puedes enamorarte de alguien en dos meses; déjame decirte que enamorarse es mirar los ojos de la otra persona y ver tu vida en ella. Enamorarse es sentir una fuerza inhumana que te acerca y te une a esa persona, y aun queriendo evitarla, no poder. Enamorarse es quedarte sin aire por un simple roce. Enamorarse es un tambaleo de piernas constante cuando estás a dos milímetros de un beso. Enamorarse es respirar el mismo aire y soltarlo en suspiros de felicidad. Enamorarse es esa sensación de indiferencia de susurrar o gritar al resto del mundo lo que sientes. Enamorarse es acariciar el alma en la piel, leer en braille por las cicatrices las heridas que puedes hacer desaparecer. Enamorarse es escuchar la misma canción una y otra vez. Enamorarse es tener el estómago encogido más y más cada vez que se acerca. No poder tragar saliva por el puto nudo que tienes en la garganta. Sentir que tus pulmones son demasiado pequeños para todo el aire que necesitas coger cuando ves que se dirige hacia ti. Mirar sus ojos y subir al cielo. Respirar lo más profundamente posible para que su aroma se quede impregnado dentro de ti.
Estar enamorado es más fácil de lo que crees si te dejas llevar, pero no supiste hacerlo, y fue lo único que te pedí.
Créeme que en estas palabras no hay rencor, ni mentiras; solo necesitaba decírtelo sin que lo supieras. Sin que supieras que sé que mentiste, da igual cuándo, si al principio o al final. Pero lo hiciste, y yo lo sé. Y no te culpo. Solo espero que algún día te des tiempo a enamorarte de verdad; te juro que es la sensación más bonita de poder sentir.
21 noviembre, 2014
Acuario
No sé cómo escribir esto sin que suene a despedida, pero es que tengo tanto miedo...que me encuentro perdida hasta frente al papel...
Tú siempre me has enseñado a seguir hacia delante, a no pararme ni para descansar, porque nunca has dudado de mis fuerzas y has confiado en que podía hacerlo sola, aunque tu ayuda siempre la he tenido a mano. Pero hoy, te toca ser fuerte a ti, y me toca ser fuerte por ti, para darte todo lo que necesitas en este instante, para demostrarte que de verdad puedo hacerlo sola. Que puedo luchar contra lo que me venga, caerme una y otra vez, y salir victoriosa de esa guerra. De esa y de esta que no nos va a dar tregua. Así que, hazlo una vez más, y confía en mí de nuevo. Vamos a poder con esto, las dos, cueste lo que cueste, poco a poco, no hay prisa.
Agarrada de una de tus mamos te prometo que voy a poder con toda, en la otra solo tú tienes la posibilidad de hacer que esto sea una despedida. Una despedida a ese signo del zodiaco que no te pertenece.
07 agosto, 2014
Como nunca
Una vez, alguien me dijo: las expresiones en las que utilizamos las palabras 'siempre', 'nunca', 'todo', y 'nada', no son verdad. Y tenía razón. Por el simple hecho de que esa persona que prometió estar siempre y no lo estuvo, en el momento que lo hizo fue porque realmente así lo sentía, y en cierto modo fue un 'siempre' sincero, aunque no eterno. Igual que esa vez en la que dijiste 'nunca más' y volvió a pasar. ¿Te traicionaste? Te hubieras traicionado si no lo hubieras vuelto a hacer. Cuando decimos que apostamos todo, ¿lo hacemos realmente? Seamos realistas. Todos tenemos una especie de caja fuerte a la que solo personas especialmente especiales pueden llegar, y a veces ni eso. Nada. ¿En serio? El nada no existe. El nada es un sentimiento de soledad y derrota que nos invade cuando nos han jodido, pero ¿realmente alguna vez has tenido la malísima suerte de quedarte sin nada?
No deberíamos tomar decisiones en un estado de alegría absoluta ni derrotismo total, porque podríamos estar viendo un oasis en medio del desierto y resultar un simple espejismo, o podríamos estar viendo mares cuando solo son charcos.
La vida es sencilla y complicada a la vez, y lo digo desde la experiencia. Porque puedo estar diciendo esto desde lo mas profundo de mis adentros, y cuando me toque a mí afrontarme a situaciones símiles no saber cómo coger las riendas, sentirme nadie, nada, como siempre; como nunca.
24 enero, 2014
De aquí al cielo
Dicen que cuando una persona ha sido buena a lo largo de su vida va al cielo por mucho que la entierren bajo tierra. Espero que allí estés, y que desde ahí arriba puedas ver que tu hueco aquí va a seguir siendo tuyo y solo tuyo.
Hoy es tu día; qué decirte... Tantas cosas me quedaron pendientes... Te has ido demasiado pronto.
Yo, lo único que pido es que estés donde estés sonrías; por ti, por mí, por mi madre, por tu hija, por todos. Lo único que espero es que descanses de todo lo que has tenido que arrastrar durante tanto tiempo. Quiero que, si es verdad eso de que desde arriba puedes vernos, que no lo dejes de hacer nunca. Quiero tener la certeza de que seas testigo de cada logro y de hacerte sentir orgullosa. Quiero que me acompañes en mis ratos de soledad. Que estés ahí cuando necesite mi espacio para apoyarme en ti sin verte. Quiero que celebres desde allí las cosas buenas y que sigas confiando en mi cuando las malas. Quiero que si alguna noche me cuesta dormir y miro al cielo para relajarme, luches contra las nubes y brilles en una estrella, o en todas, que no te mereces menos. Quiero que nos cuides, y que te cuides. Quiero que nos veas y te mires. Que si yo estoy aquí, parte es gracias a ti. Y hablando de gracias, te debo unas cuantas: por tener siempre cacahuetes en el segundo cajón de la cocina, por esos bocadillos de nocilla caseros, por esos patucos y camisones echos a mano y con el cariño más grande; el tuyo. Pero sobre todo, gracias por darme la madre que me has dado. Estoy segura de que estarás orgullosa de ella, ella de ti también lo está. Y yo de ti, por toda esa fuerza y valentía que has demostrado siempre.
Solo quiero que sepas que te echo de menos aquí abajo, y que por muy arriba que estés nunca vas a estar lo suficientemente lejos como para que te olvide. Espero que tú tampoco lo hagas. Te quiero, abuela.
22 enero, 2014
Ayer tenía tu hombro, hoy solo me queda recordarlo
A veces se van. Esas personas que fueron importantes para ti, se van. Porque quieren o sin querer. Sabiéndolo o sin saber, pero se van.
Ayer tenías su hombro y hoy te queda el recuerdo de aquello que llamábamos amistad. Te quedan los momentos en los que tu tiempo fue suyo y el suyo tuyo. Te quedan recuerdos que viven desde entonces en tu cabeza. Si me hundí, me enseñó a nadar. Si me senté, me hizo correr. Si lloré, me hizo reír. Si me rendí, me hizo luchar. Si perdí, me enseñó a ganar. Si fui, vino. Si pedí, me dio. Si le di, me devolvió. Si estuve, estuvo. Si me perdí, no me buscó, me encontró.
Los hay quien se van porque en cierto modo los echas, pero esos solo duelen al principio. Sin embargo, aquellos que se alejan poco a poco. Esos que parece que arrastran con ellos todo lo vivido, y que cada día que pasa es "un metro de distancia". Esos. Los que, aunque desaparecieron poco a poco, parece que te lo arrancaron de un día para otro. Esos son los que no dejan nunca de doler.
Y lo que más duele es no saber cuál es la razón, o saberla, o creer saberla y confundirte. ¿Qué nos faltó? A ti te faltaron las ganas, y yo perdí el interés. O eso pareciste demostrar, o eso quise creer; yo ya no sé.
21 enero, 2014
Tus ojos
Una batalla convertida en guerra en la que estoy destinada a perder, o a perderme. Se unen los dos contra mí en una mirada y me desarman dejándome indefensa frente a ti. Qué le voy a hacer, no hay nada que pueda hacer en contra de ellos, en contra de ti. Es como una inmensa fuerza que controla todos mis movimientos. ¿Sabes por qué? Porque para cuando me doy cuenta ya estoy sonriendo. Tú. Tu puta mirada. Me controla. Me mata y a la vez me llena de una manera que no puedes imaginar. ¿Sabes lo que es sentir que te caes de un precipicio? ¿Esa adrenalina que te sube por el cuerpo? ¿Esa que te hace sentir vivo? Entiéndelo. Es como hacer un backflip por primera vez. Un primer backflip por cada beso que me das. Es como cruzar el coche en una rotonda mojada y sentir que no lo controlas, que se te va. Que cuando te das cuenta ya has enderezado el coche con un contravolanteo. Pues eso es. Eso es mirarte. Eso es que me mires. Eso son tus ojos. Sentir que se me va de las manos cada vez que te acercas. Sentir que me pierdo cada vez que estás cerca. Una batalla perdida contra tu mirada. Una guerra que acaba en tu cama y en la que sea quién sea quién antes se pierda salimos ganando los dos. Ganando ganas el uno del otro. Perdiendo el juicio y la noción del tiempo. Siendo nosotros mismos.
Yo sigo bajo el control de tus ojos, tú sigues ganando la batalla. Yo sigo perdiéndome en ti. Tú sigues encontrándome, allí donde siempre me pierdo. En tus ojos, en tu mirada. En ti perdida. En ti entregada; en cuerpo y alma.
15 enero, 2014
Ven, siéntate a mi lado
Qué me vas a contar.. Yo también he sentido como me hundía dentro de un pozo imaginario al que me habían tirado antes, hasta cuando las cosas me han ido bien. Parece mentira, ¿no? No es la primera vez que te sientes así, pero eres incapaz de darte cuenta de lo que hay detrás de esa inseguridad. Jode no poder disfrutar de los buenos momentos como se quisiera.
¿Qué te crees? ¿Que yo no tengo miedo?
No te lo tomes como frase hecha, tómatelo como realidad; eres lo mejor que me ha pasado nunca. Estas sensaciones que tú me provocas no sabía que existían hasta que apareciste tú. Una sonrisa jamás había tenido tanto efecto en mí. ¿Sonreír por un motivo? ¿Por uno? Contigo es imposible que haya un solo motivo por el que sonreír, porque van uno detrás de otro. Y sí, todo es muy bonito siempre solo al principio, pero algo me dice que lo nuestro siempre va a ser un solo principio. Ni cuentos, ni películas, ni dramas, ni novelas. Es nuestra propia historia. Nuestro propio principio.
Suena bien, ¿a que sí?
Escucha; yo tampoco quiero que salgan mal las cosas. Yo tampoco quiero volver a caer ni tampoco quiero ilusionarme poco a poco y desilusionarme de repente. No quiero que de un día para otro pasemos de ser uno a ser dos, desconocidos. No quiero que me digas: ¿te acuerdas cuando..? Porque no te quiero en recuerdo, te quiero en presente; ahora y siempre. Yo tampoco quiero ponernos en duda. Yo tampoco quiero perderte. Pero dime, ¿hay motivos por los que creer que va a salir mal?
Que ya lo sé. Que es tener la sensación de ahogo estando en el puto arrecife más grande que hayas podido pisar nunca. ¿Por qué? Pues porque siempre ha habido una ola más fuerte que tú y te ha tirado al agua sin salvavidas, pero esta vez la marea no alcanza. Esta vez estás a salvo. Esta vez es de verdad. Esta vez estás conmigo, esta vez estoy contigo, esta vez estamos juntos.
06 enero, 2014
Contigo
Se me llena la sonrisa con su mirada y el corazón con su sonrisa. Cómo no quererle de tal manera, si cuando siento frío y soledad es el único calor y compañía que quiero sentir.
Entre sus brazos estoy segura; segura de todo riesgo, y segura de querer estar dónde estoy. Con él. Qué pedir, más que nada. Qué me falta, menos que todo.
No corramos. No queramos correr. Corre en quererme, pero no te canses nunca.
Dame de ti tus besos, y yo me encargo del resto. Sonrisas y lágrimas serán testigos de esto tan nuestro, pero más testigos seremos nosotros de hacerlo eterno.
Abrázame otra vez más. Esta vez no tengo frío, pero me gusta sentir tu calor. Tenerte cerca es seguridad. Seguridad y necesidad. Necesidad de estar cerca de ti, seguridad de no dejar que te alejes.
Vamos a perdernos. En un beso, o en dos. En un conjunto infinito de caricias, sí. De esas que iluminan mi carita, de esas que rebotan en tus ojos cuando brillan.
Y tú dirás.. ¿desde cuándo las caricias rebotan? Pero niño... Hace tiempo que las cosas dejaron de ser lo que siempre fueron para ser mejores.
18 diciembre, 2013
Me apetece
Hoy me apetece. Sí. Me apetece. Me apetece escribir. Escribirte y que lo leas. Que lo leas y sonrías al volverlo a leer. Sí. No pido nada más. Ni pido ni quiero nada más; solo hacerte sonreír, solo hacerte feliz. Solo mirarte y que me entiendas, besarte y que lo sientas, tenerte y que me tengas, y quererte. Y querernos hasta gastarnos, hasta quemarnos y derretirnos y volvernos a construir. Que tus caidas solo sean en nuestra cama de uno para dos, y que las mías sean consecuencia de tu desesperación cuando me vuelvo insoportable, ya me entiendes. Quiero... Quiero tantas cosas, y no se me ocurre ninguna en la que tu no formes parte, porque no. Ya no. Ya no quiero nada sin ti.
¿Si tú saltas yo salto? Si tú saltas yo me tiro de cabeza. ¿Cuántas veces se oyen esas cosas? Y ¿cuántas veces se dicen sinceramente? Sinceramente y desde el corazón. Desde lo más adentro de mi cuerpo, desde eso que corre por mis venas que ya no es sangre, es veneno. El veneno que me inyectaste y que en vez de matarme me hace más fuerte. Más fuerte y mejor persona. Sí. Tú. Tú y solo tú consigues este efecto, este sentimiento, estas inmensas ganas de tenerte cerca, de sentir que lo necesito, que te necesito. Y es que lo hago. A cada minuto y segundo del día, del mes y del año. Y así será el resto de mi vida. Sí. No te creas que lo digo sin sentirlo, porque no soy yo quien escribe, sino la unión de mi cabeza y mi corazón; que mientras una te piensa, el otro te siente, y el resultado ya lo ves. Yo. Mirándote con esta cara que tengo, con estos ojos que no quieren ver más hayá de los tuyos. Con esta boca que solo pide guerra y paz contra la tuya. Con estas manos que solas van a enredarse en tu pelo.
Hoy me apetece. Sí. Me apetece. Me apetece escribir. Escribirte y que lo leas. Que lo leas y sonrías al volverlo a leer. Sí. No pido nada más. Ni pido ni quiero nada más; solo hacerte sonreír, solo hacerte feliz. Solo mirarte y que me entiendas, besarte y que lo sientas, tenerte y que me tengas, y quererte. Quererte a morir por siempre.